Desde hace un año aproximadamente estoy separado de mi mujer, eso me ha
condenado a una vorágine de visitas a mi hijo que cada día me desgarra
el alma.
Es muy duro no poder estar con el, jugar, ver la tele, bañarnos juntos, en fin, un sin fin de tareas cotidianas que cuando no las haces, van horadando poco a poco tu corazón.
Mi niño, ese trozo de mi alma, desde pequeño tuvo problemas, en un principio no digería bien la comida, y lloraba sin cesar, noches enteras sin dormir fueron envenenando nuestros ánimos, noches enteras de pasearle arriba y abajo, meciendole en mis brazos para calmar su dolor, horas enteras por el parque empujando el carrito por los caminos pedregosos para con el vaivén acallar sus llantos...
Luego mas tarde descubrimos su alergia a los gatos, perros y vete tu a saber que mas, y mi niño sufría por no poder respirar correctamente, un asma terrible que hacia crepitar sus pequeños pulmoncitos, y venga mas noches de oírle toser y llorar por no poder dormir.
Y así ves crecer a tu hijo, que se va convirtiendo en un fenomenal chaval, que parte a correr con todas sus fuerzas agotándose al poco tiempo, que duro es ver a un chaval de su edad frustrado por no ser como los demás.
El pasado viernes volví a sentir ese miedo irracional que llevo en el cuerpo desde que nació, me llamo su madre y me dijo que estaba en el hospital con el corazón desbocado, el suyo y el mio, por que partí raudo y veloz temiéndome lo peor.
Al final, después de varias pruebas, de observar por la ecografía su corazoncito expandirse y volver a comprimirse, gráficas incomprensibles, análisis de sangre y monitorización, el niño harto de tantas pruebas, sale una doctora y nos dice que no le ocurre nada.
¿?
Y ahora ya con el miedo en el cuerpo a que ocurra algo mas serio.
Sinceramente, estoy destrozado, y ya no se como afrontar esto, me va a costar mucho superarlo...
Es muy duro no poder estar con el, jugar, ver la tele, bañarnos juntos, en fin, un sin fin de tareas cotidianas que cuando no las haces, van horadando poco a poco tu corazón.
Mi niño, ese trozo de mi alma, desde pequeño tuvo problemas, en un principio no digería bien la comida, y lloraba sin cesar, noches enteras sin dormir fueron envenenando nuestros ánimos, noches enteras de pasearle arriba y abajo, meciendole en mis brazos para calmar su dolor, horas enteras por el parque empujando el carrito por los caminos pedregosos para con el vaivén acallar sus llantos...
Luego mas tarde descubrimos su alergia a los gatos, perros y vete tu a saber que mas, y mi niño sufría por no poder respirar correctamente, un asma terrible que hacia crepitar sus pequeños pulmoncitos, y venga mas noches de oírle toser y llorar por no poder dormir.
Y así ves crecer a tu hijo, que se va convirtiendo en un fenomenal chaval, que parte a correr con todas sus fuerzas agotándose al poco tiempo, que duro es ver a un chaval de su edad frustrado por no ser como los demás.
El pasado viernes volví a sentir ese miedo irracional que llevo en el cuerpo desde que nació, me llamo su madre y me dijo que estaba en el hospital con el corazón desbocado, el suyo y el mio, por que partí raudo y veloz temiéndome lo peor.
Al final, después de varias pruebas, de observar por la ecografía su corazoncito expandirse y volver a comprimirse, gráficas incomprensibles, análisis de sangre y monitorización, el niño harto de tantas pruebas, sale una doctora y nos dice que no le ocurre nada.
¿?
Y ahora ya con el miedo en el cuerpo a que ocurra algo mas serio.
Sinceramente, estoy destrozado, y ya no se como afrontar esto, me va a costar mucho superarlo...


Escribir un comentario