
Dicen que un hombre muy mayor, ante la insitencia de su esposa de ver tierra santa antes de morir, invito a esta a Jerusalem para que le dejara de incordiar.
El caso es que a los dos dias de estar alli la mujer fallecio, y el pobre hombre se vio en la situación de ver que hacia con su cuerpo. El sepulturero le dio dos opciones, o bien facturaba a su mujer de vuelta a su pais de origen por 1500 € o bien la enterraban alli mismo y solo le saldria por 150 €.
El pobre hombre muy apenado le dijo al sepulturero que mejor la facturaban para su pais.
A esto el sepulturero le pregunto que por que decidia llevarsela por 1500 € pudiendola enterrar en tierra santa por tan solo 150 €, a lo que el viejecito le contesto:
-Mira joven, hace mucho tiempo un tipo fue enterrado aqui y resucito, no puedo asumir ese riesgo...


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